En un ciclo cruzado por un contexto mundial convulsionado y por condiciones ambientales adversas para los cultivos argentinos, se impone un análisis concienzudo para la toma de decisiones.

La enorme cantidad de variables que están jugando en la actual formación de los precios de los granos ameritan decisiones certeras desde el punto de vista comercial. Las vicisitudes climáticas por las que ha atravesado la cosecha triguera en nuestro país brindan lamentables resultados en tal sentido. Con una estimación original de 23 millones de toneladas, los actuales guarismos reflejan una caída de la producción cercana al 50%. El ajuste a la baja de los rendimientos respecto del año previo resulta tan importante que no hay registros históricos de semejante merma o por lo menos no los hay desde el año 1970.

Pero ello no es todo. Las siembras de maíz primicia se han demorado en grado sumo, al punto tal que buena parte de esa área no sólo irá a la implantación del forrajero tardío, sino que también pasaría a soja de primera. El problema reside en que, más allá de las últimas lluvias acaecidas, los registros no fueron suficientes en muchas regiones de la pampa húmeda como para revertir los importantes déficits hídricos.

Sequía en Estados Unidos

Por otro lado, la situación en Estados Unidos también muestra ciertos indicios de preocupación. En el caso particular del trigo, esos indicios se fueron transformando en realidad en la medida que la sequía en las planicies centrales se fue profundizando con el correr de las semanas, generando la peor condición de los cultivos del cereal de invierno desde que hay registros estadísticos.

Sin embargo, muchos hacen referencia a que para los granos gruesos la situación es diferente, ya que los cultivos de maíz y soja están recién recolectados y la sequía no “jugaría” a esta altura del año. Si bien esa afirmación es cierta, resulta de suma importancia monitorear de cerca la cobertura de nieve durante el invierno boreal, ya que será decisiva en la próxima primavera. De continuar la sequía y con poca cobertura de nieve, la humedad de “arranque” podría complicar el inicio de una buena temporada.

Y, por supuesto, el resto de las variables que no están involucradas con los fundamentos del mercado de granos también continúan. En tal sentido, y más allá que Rusia aceptó “prorrogar” el corredor marítimo seguro sobre el Mar Negro para las exportaciones de Ucrania, nada indica que la guerra no esté en su peor momento.

La inflación en el mundo sigue siendo comparativamente alta, a pesar de que las continuas y fuertes subas de las tasas de interés intenten doblegar la aceleración de los precios. Por su parte, China prosigue con su política de “Covid cero” y la reciente reelección de Xi Jinping como presidente del Partido Comunista Chino y virtual Emperador le da suficiente poder como para intentar recuperar Taiwán para China continental.

La incertidumbre es el instante previo a la definición. Sin haber atravesado el mercado climático sudamericano, el sentido común impone la “inteligencia comercial” en materia de estrategias.

Esta terminantemente prohibido efectivizar operaciones de cualquier tipo sin la debida “palanca”. Sin esa flexibilidad que este a la altura de semejante desafío. Por lo menos hasta que el clima en nuestra región muestre lo contrario.

 

 

El autor es socio de Nóvitas SA – Diego de la Puente – La Nación