Una realidad que duele: Crece el abigeato en los campos de Corrientes

Muchos productores se ven forzados a abandonar la actividad por las innumerables pérdidas que sufren dia a dia.

Días atrás se llevaron a cabo distintos allanamientos en la localidad de Alvear para dar con los responsables de este flagelo que tanto golpea al campo.

En diálogo con un medio provincial, el productor José Luis Casal contó como atraviesa este dificil momento y relata “No tengo miedo, sí impotencia”

-Cuéntenos ¿usted ha sufrido robo de ganado?
-Nosotros siempre tuvimos históricamente un promedio de 70 u 80 vacas por año que nos faenaban. La Estancia Santa Ana, es histórico que sufra el abigeato, de años; nos robaban o nos carneaban. En principio era robo pero últimamente la modalidad de ellos es directamente carnearte en el campo. Llevaban lo que es la materia aprovechable y dejaban todo el hueserío, cueros y eso. Pero lo peor de todo de estas cosas, es lo que hacían estos tipos. Nosotros tenemos el campo sobre la ruta, que lo divide en dos prácticamente, así que imagináte, los tipos venían, cortaban alambrados por atrás, salían a la ruta, cortaban al otro lado, entraban para carnearnos y robarnos todo, y te dejaban todos los alambrados abiertos. Imagináte lo que puede causar un animal en ese lugar cuando venga un muchacho en moto nomás; ni imaginar un auto, una familia, un colectivo. Bueno, eso es lo que hacen estos tipos, esos son los que caen y al otro día salen. Entonces acá ya hay un montón de cosas, un combo total de policía, los mismos cuatreros, abogados que les defienden. Bueno, está bien el abogado porque los tiene que defender, pero lo peor de todo son los jueces, porque los tipos entran y salen, son reincidentes.
Siempre sabíamos quiénes eran, los únicos que no sabían eran la Policía y listo. 
Yo siempre digo un antes y un después de cuando mataron al Comisario hace unos dos años por ahí. Ese muchacho, que era simple cuatrero que salían a caballo con un lazo, te carneaban la vaca porque ellos no les importaban, habían cuatro cinco vacas muertas en un mismo día a la noche y bueno, fijate vos cómo fueron creciendo estos tipos que se volvieron piratas del asfalto, matando personas, asaltando camiones; ahí es cuando lo tocaron al amigo de Moyano, ahí recién empezaron a reaccionar, vino la policía de Buenos Aires. Hasta que ocurrió el hecho del comisario, entonces, después de ahí, hubo un parate porque cayó la cabecilla. No todos, porque todavía están actuando, fijate los que quedan, ahora son menos los hechos. Después de la muerte del señor, pasaron casi un año que no tocaron más pero ahora empezaron de vuelta, el otro día nos robaron dos vacas y a raíz de esto se destapó acá la olla, porque hubo un problema entre Policía y consumidor, no sé cómo es el tema, que ahí salió todo este operativo que viene a raíz de esas dos vacas que nos comieron últimamente. Y bueno, eso es un combo; ya te digo, en ésto está la justicia, está el que reduce la carne porque nadie le compra. Ponele vos que vayan y maten una vaca cada tanto para consumo de ellos, pero si van y hacen eso, no sólo a nosotros sino a unos cuantos más que son los perjudicados ¿no cierto? así que eso es porque está el que reduce. Llámese carnicería, particular, el que hace una hamburguesa, una empanada así todas esas cositas los tipos tenían sus delivery vendiendo, levantaban el pedido así que bueno, siempre caemos los mismos. Fijate vos que uno, ya te digo, se entera de todo. Según los chismes hacen un allanamiento más porque ayer ya vino uno a avisar que iban a llegar, tienen a alguien metido ahí. El otro día, casualmente, estuvo el Ministro y ahí el gobernador, Gustavo me hizo hablar con él y bueno, más o menos, hablamos. Muy extraordinario hombre era; me dio su tarjeta para que lo llame ante cualquier hora. 
Más o menos un pantallazo, pero hechos para contarle a la Policía tengo un montón. 
Y bueno, eso es lo que falla. Siempre dije: “Acá hay que actuar todos, un poquito de todos”. 
Los policías de acá están desprotegidos, para actuar tienen miedo, tienen miedo de perder su puesto porque ésto o lo otro. Aunque me dicen que ahora ya no es más así. Ojalá que sea así, que ya no tengan miedo.
Ya digo, la Justicia, la Policía que no sabe actuar porque le falta profesionalismo, le falta apoyo a la policía de acá, del Interior y hay que tener todo en orden; pero vienen los chicos de Corrientes y no tienen chalecos y así no se puede.

-Setenta animales al año significan casi seis animales por mes, esto representa una pérdida económica fuerte para usted ¿cómo hace para sobrellevar esto?
-Y bueno, a parte, por estos hechos de abigeato y de todo el tema económico, mucha gente decidió dejar. Acá cerca hay alrededor de 30 mil hectáreas vacías, todos se fueron por el tema de abigeato. Acá hay unos parajes hermosos, como Pancho Cué, sobre todo ese paraje es una tierra excepcional, donde había mucho citrus, siempre poblado de gente, había escuelas, Puesto de Policía, que vuelve a funcionar, pero bueno, de todo eso no queda más nadie por los robos y la gente tiene miedo de estar. Entonces, es tierra de nadie.
Así que, bueno, eso son procesos de años y a esos parajes no se puede entrar porque está todo cerrado de monte; ya no queda más nadie; se despobló del miedo de todo eso. 
Acá, cerquita nomás, había -yendo por la 36, camino de tierra-, la primer estancia La Choza. Habían comprado unos muchachos de Entre Ríos cuatro mil hectáreas; muy buenos chicos, trabajadores. Iban a poner unas cabañas, empezaron a traer animales y bueno, vos sabés lo que es ver eso, que al otro día vas y ves los animales tirados, carneados. Estuvieron poco tiempo y abandonaron; está toda la estancia abandonada; después empezaron a plantar eucalipto y les robaban, les quemaban, les cortaban el alambre.
Se fueron esos muchachos. Y más adelante ya no hay nadie, todos se fueron. Estos tipos corrieron a todos. Imagináte vos lo que es eso. 

-¿Usted lo pensó en algún momento?
-Tenemos 100 años acá en la Estancia; no somos improvisados y ya no nos vamos a ir de acá, somos el lugar, nos vamos a quedar, tiene historia. Por decirte un ejemplo, estancia Santa Ana lleva el nombre por mi abuelo, entonces imaginate si vamos a largar, no nos vamos a ir.

-¿Tuvo algún tipo de enfrentamiento con ellos?
-No, pero sí los conozco. Los muchachos que trabajan con nosotros son familia, que se criaron en el campo pero ellos no son peones, son uno más de la familia y te cuidan las cosas como si fueran de ellos y estaban tan cansados que un día dijeron: “Nosotros vamos a ir a esperarlos”. No vayan, les dije, no sean locos. Hasta que un día se fueron hasta que yo les autorice. Nosotros sabíamos todo, hasta sabíamos cuándo iban a robar y después los esperaron. 

-Miedo e impotencia es lo que nos decían otros vecinos…
-Yo, “miedo”, no quiero decir. Si voy morir de un balazo o de lo que sea, miedo a esa gente no. Pero da impotencia, te da bronca. Esos tipos no merecen estar sueltos.

Puede encontrar aquí la entrevista completa

Gentileza: Diario El Libertador

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