Análisis ganadero por Horacio Rodríguez Egaña

El Presidente de H.R.E Consignaciones expuso en una editorial para Corrientes Coé Mbotá su postura sobre el año ganadero a nivel país.

“Ha transcurrido un año que sin duda quedará en la historia de la ganadería argentina, dado que por distintas circunstancias, en la que en ninguna de ellas tuvo que ver un apoyo del gobierno, y con el agravante de una pandemia que por cuestiones políticas excedió los nueve meses de cuarentena (inédita en el mundo) que obligó a la generalidad de la gente a quedarse en su casa, muy limitada en su actividad productiva, Gracias a Dios no alcanzó al trabajo en el campo, ni a las ventas y al transporte de haciendas, pero fue catastrófica en lo que respecta al consumo de carnes por el cierre obligado de restaurantes y hoteles en todo el mundo.

A pesar de ello, estamos llegando a un fin de año de exportaciones récord en el que la actividad ha sido una de las mejores de la historia en el país. Pasamos a considerar brevemente, y sin intención de que sean todas, las razones por las que consideramos que esto ha sucedido:

1) Cuando en el mes de marzo comenzó la cuarentena con la gente llegando de sus vacaciones, la misma previó una escasez de alimentos similar a la que se puede vivir en una guerra, por lo que llenaron los freezer de carne con la consecuente demanda que repercutió en los precios.-

2) China, en pleno desastre de carencia de carnes por la fiebre porcina, sustituyó a este producto importando un stock sin precedentes a nivel mundial de carne vacuna comprando en nuestro país el 70% de la producción, y ello, gracias al aumento del valor del dólar y el manejo del mismo por los exportadores con la subfacturación de las exportaciones, por ser los chinos importadores de carne de baja calidad, hicieron que una vaca conserva/manufactura en el Mercado de Liniers tuviera casi el mismo costo que una gorda, lo que llevó a una recuperación importante del precio de este tipo de hacienda y la consecuente disminución de la oferta de vacas de invernada en los remates. Ello permitió una gran “limpieza” en los planteles de los establecimientos los que vendieron muchas vacas improductivas (las que no producen anualmente un ternero), porque su valor gracias a esas exportaciones permitían comprar una preñada sustituyendo a una de descarte.

3) Es bien sabido que no bien el precio aumenta en el mercado, el productor retiene la mercadería con el fin de obtener el máximo imaginario, lo que produjo una disminución de los ingresos de hacienda en el Mercado de Liniers ante una demanda creciente con el consiguiente fortalecimiento de los valores.-

4) La imposibilidad de realizar Remates Feria debido a la cuarentena, produjo el auge de los remates vía televisados/internet de hacienda en los que las malas perspectivas en lo que se refiere a inflación y el no encontrar refugio para la plata de la venta de su hacienda gorda que les podía sobrar luego de pagar sus cuentas, el productor ganadero y aquéllos que no siendo específicamente ganaderos podríamos llamar especuladores, se volcaron masivamente a comprar terneros como refugio de valor sobreviniendo un aumento desmedido del precio de los mismos lo que sacó del mercado a los tradicionales feedloteros dado que su precio excedía en mucho al de la hacienda gorda, lo que sumado al aumento de las raciones por el fortalecimiento del valor de los cereales debido a las importaciones chinas, hizo casi imposible el encierre a corral llegándose a perder entre $7.000 y $ 10.000 por animal en un ciclo de engorde.

5) En lo que respecta al mercado de reproductores cuando comenzó la cuarentena y se prohibió que la gente se reuniera, se temió por ellos, ¿Cómo hacer con los remates de los mismos cuando los compradores consideraban imprescindible conocer a los animales y poco menos que tocarlos para elegirlos y comprarlos?. Muy a regañadientes al principio y porque no había más remedio se aceptó hacer los remates mostrando a los animales por televisión y/o internet, es decir, los remates de cabaña se harían sin almuerzo ni gente presente en los mismos filmando la hacienda en los establecimientos para ser reproducida la filmación por televisión o internet desde un punto geográfico distinto al de la cabaña de origen y con solamente el martillero y el personal indispensable de las consignatarias presentes, y lo que empezó tímidamente se consolidó en un verdadero éxito al punto de casi triplicar los valores que se lograron en 2019, en lo que mucho tuvo que ver también los generosos plazos de pago otorgados por los cabañeros en un contexto inflacionario de proporciones mayúsculas, y al final de la temporada, se considera que cuando se supere la pandemia este tipo de remates sobrevivirá en el tiempo así como el sistema de preofertas que significó un éxito a juicio de las consignatarias aunque nosotros lo consideramos perjudicial porque nos parece que es una manera de subestimar al martillero quien tiene como uno de sus artes llevar un nivel en las aperturas de los sucesivos lotes lo que el sistema se lo impide, obligándolo a comenzar uno tras otro desde los mínimos, a veces con valores absurdos comparados con en el que se encontraba el lote anterior.-

Podemos estar seguros que la actividad ganadera no tiene límites en nuestro país si es que los gobiernos dejan producir en paz sin meterse con los mercados. Las inversiones en ampliación de frío y salas de desposte realizadas recientemente en los distintos frigoríficos, y las perspectivas de los mercados a nivel mundial, así como la enorme cantidad de innovaciones que hoy son desarrolladas casi con exclusividad por las cabañas (inseminación TPF, trasplante embrionario etc.) para su mejoramiento genético pero que con rentabilidad podrían ser perfectamente practicadas en los establecimientos ganaderos de punta hacen que la actividad tenga un futuro insospechado.-

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